Tardes de Cine

Ficciones, Mentiras e Ilusiones Ópticas de la Vida Real

6.11.08

Foucault, la sociología y mi vida en el cine

Una vez me invitaron a escribir un artículo sobre una encuesta de consumo cultural que se hizo en Chile hará unos 3 años. La idea era que yo tomara los datos de la famosa investigación, específicamente su capítulo sobre el público de cine, e iniciara una reflexión que tuviese que ver con la realización de películas, no desde el punto de vista de un productor sino que como director. A mí en un principio la idea me pareció un poco descabellada y les dije que hablaran con la asociación de productores o distribuidores o exhibidores. Siempre he sido un productor a contrapelo y no me daba el cuero para soltar alguna reflexión desde los números que tuviese algo que ofrecerle a alguien en el libro donde otros sesudos especialistas hablarían de libros, teatro, danza, museos, conciertos callejeros, zoológicos, internet, lo que sea que la gente hace para rellenar de la mejor manera su escaso tiempo libre (como si fuesen esclavos cuando están trabajando, pero nada, ésa es otra historia).
Finalmente, me insistieron tanto que lo hice. Como me dijeron que tenía total libertad y se me prometió que mis reflexiones serían publicadas sin censura, describí unas cuantas ideas tontas de guiones posibles que uno podría escribir para tratar de capturar al público descrito en la encuesta con pelos y señales. Eran unas ideas ridiculísimas. También sugerí utilizar los papeles de la encuesta para imprimir guiones sin dañar el medio ambiente. Tonterías. Tantas que el mismo texto llegaba a la conclusión que si uno pretendía arrancar un proceso creativo a partir de unos datos estadísticos, no había por dónde y que la misma pregunta suponía un deseo de controlarlo todo racionalmente que ea cuestionable. Y que si de verdad se quería extraer el material de una encuesta con fines creativos, lo que había que hacer era preguntarse por la aplicación de la encuesta, no por su resultados. Y recordaba un episodio de mi época de estudiante en que un compañero se quedó carreteando en una casa donde encuestó a un tipo. Luego vino un cumpleaños. Se quedó. Se emborrachó. Terminó acostándose con la hermana del encuestado y a la salida, a la mañana siguiente, lo mordió un perro. Eso es material para una película, no el 25% de personas con tal y cual nivel educativo que prefieren las películas de terror.
Como era de esperar, mi artículo fue censurado. Mientras me quedaba dormido el día en que me dieron la noticia pensé: parece que las conexiones entre el cine y la sociología son más abstractas de lo que uno podría pensar a simple vista. O yéndome en la personal: mi vida en el cine no logra enganchar ni por error con mi vida sociológica. Eso pensé y luego me dormí. Soñé alguna bobería. A la mañana siguiente olvidé todo y seguí con las alegrías y penurias de todo director chileno independiente.
Pero la sociología seguía apareciendo aquí y allá. El verano en París mientras remontábamos "Ilusiones Ópticas" hice un dibujo con una especie de mapa de la película en mi búsqueda algo obsesiva de una estructura perfectamente simétrica. Y estaba sentado en una plaza mirando el dibujo cuando vi que a mis espaldas había un busto de Foucault. El deseo de controlarlo todo (al menos en el papel). El busto de Foucault. Los que lo hayan leído saquen sus conclusiones.
Y hoy cuando ya casi estamos terminando la película, con el mix a punto, el etalonaje andando y a horas de ver el primer test en material positivo (eso sí que será un paso importante), la colorista francesa mientras hacemos un pausa me muestra lo que está leyendo en su tiempo libre: "Vigilar y Castigar". No es la lectura más amena de la tierra. Pero toparme con ese texto casi al final del camino es algo que si fuera un Rosacruz me haría pensar en señales cósmicas, guiños del universo. Por suerte sigo igual de ateo que siempre.

4 Comentarios:

  • At 6:11 PM, Blogger sole said…

    mmmh sospechoso...

     
  • At 6:12 PM, Blogger sole said…

    ¿censuras a tus comentaristas?
    que controlador dirían por ahi...

     
  • At 7:19 PM, Blogger *cleopatra* said…

    Sí, definitivamente es una sincronía con lo que te sucedió.

    Foucault supo que son las herramientas (las del título del libro) más eficaces para nuestra obediencia.

    Lo bueno sería que sepamos revulsionar lo aprehendido.

    Me gusta mucho tu blog! Estás linkeado (Y)

    Saludos

     
  • At 3:20 PM, Blogger cacho de pan said…

    una peli latinoamericana que difícilmente pueda ver...salvo que la mandes al festival de cine iberoamericano de Lleida, donde he sido jurado y soy amigo...

     

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