Tardes de Cine

Ficciones, Mentiras e Ilusiones Ópticas de la Vida Real

27.3.06

Billar

El sábado en la cineteca vi una de las pelis más bizarras que he visto en toda mi vida: Historia de un Equipo de Billar, dirigida por Sebastián Alarcón. Aunque nunca antes vi una peli de él, ya sabía que este cineasta chileno pasó muchos años exiliado en Rusia donde llegó a trepar más o menos alto en la escena cinematográfica soviética. Filmó mucho y sus pelis fueron vistas por millones de personas. Creo que su mayor hit tuvo algo así como 35 millones de espectadores. Varias de sus películas rusas transcurren en Chile, con personajes chilenos hablando rusa. Creo que una es una historia de unos huasos de Talca y además adaptó "la Ciudad y los Perros" de Vargas Llosa antes que lo hiciera Lombardi. Aunque los gringos nos tienen acostumbrados a sus pelis en inglés ambientadas en cualquier país del mundo (lo que a mí al menos me pone de muy mal humor), otra cosa es en ruso.
Mientras en la Cineteca esperaba empezar a ver la peli, dieron el trailer de "Morir un Poco", una rareza que puso el clima emotivo en toda la sala. Por eso cuando aparecieron las primeras escenas en una plazuela típicamente chilena con cordillera de cartón piedra y un paco verde con una cara de chileno alucinante, todo fue extraño y bien podía uno pensar que la peli estaba doblada. Los colores eran muy bonitos, con una textura sencilla pero única, un punto de brillo muy de fábula a la par de una dirección de arte un poco caricaturesca.
Aunque ambientada en Chile con personajes como Pacho Palma (el relegado político), Mamerto, Zúñiga y doña Rosita (a la cual los otros personajes llamaban así, "doña Rosita", con la palabra "doña" en español), entre otros, la peli era cualquier cosa menos realista. Si hubiese que definirla, tal vez lo más justo sería decir que es una alegoría.
Haciendo el cuento corto, al igual que "La Frontera", se trata de un aislado pueblo donde ha llegado un relegado político. Aunque oficialmente todo el pueblo le rinde honores al dictador, felices se enrolan en el equipo de billar con camisetas rojas que crea el relegado, incluido el carabinero local. El deporte es una excusa para crear un sueño colectivo: dejar de ser un pueblo aislado y salir al mundo.
Con el paso del tiempo, los habitantes del pueblo van dejando de lado el billar y sucumben al comercio que poco a poco va devorando el humilde pueblo hasta darle un apocalíptico look de mall futurista.
Aunque la peli guatea y su rollo sobrecargado es agotador, hay momentos sencillamente notables. Quizá el mejor de todos es la llegada del teniente, una especie de funcionario intermedio entre las autoridades del pueblo y el dictador. Vestido de blanco, como militar ruso en invierno, aparece en el horizonte haciendo esquí acuático. El carabinero del pueblo lo recibe en la orilla con el pantalón arremangado y los pies en el agua. Insólito.
Curioso saber que este mismo director cayó luego en la misma tentación que aquí describe y trató de hacer pelis en Chile para ganar plata que fueron unos fiascos de envergadura mayor.
En fin, una rareza que pocas veces se tiene ocasión de ver.

1 Comentarios:

  • At 10:06 PM, Anonymous diego morales. said…

    hey, quisiera saber donde comprar el tesoro de los caracoles, estaría de pelos que me lo dijeras, bueno me despido, un abraso gigante. gracias!

    mi mail es what_is_isabella_afterhours_@hotmail.com

     

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