Tardes de Cine

Ficciones, Mentiras e Ilusiones Ópticas de la Vida Real

27.12.05

Nutria

Ayer fui a la tocata de Nutria en Sala Master. Al líder de Nutria, que también se hace llamar Fufú o Christian no sé cuanto, lo ubicaba de mi época universitaria. Era una de eas personas que ubicaba de vista, pero con quien jamás hablé. Recuerdo coincidir con él en un seminario sobre Kant con un famoso filósofo alemán, Ernst Tugendhat, quien vivía en Chile a ratos ya que pololeaba con la directora del Museo Artequín. Recuerdo a este mismo tipo en una banda de aquellos años llamada Maestro, que tenía un sonido más bien experimental. Una vez organizamos un festival de video con unos compañeros y Maestro presentó un videoclip casero con unos gatos y caras chistosas, muy amateur, pero divertido.
Pues bien, han pasado los años, el personaje en cuestión figura viviendo en Nueva York y ha sacado un disco titulado "Roquerío", que fue producido por Andrés Valdivia (este último hizo la música de la peli de Fuguet y en el último Festival de Cine de Valdivia dio jugo al caer a las aguas del Calle Calle tras un regado carrete).
Yo ya había escuchado los temas del disco, que a ratos parece inspirado en Bob Dylan, a ratos en Víctor Jara, y por momentos abandona el sonido pop hacia un tono derechamente más rockero. Creo que mis favoritos son "Detén el Invierno" y "Atenas". Aunque Nutria dice que las canciones se hicieron en Nueva York, pero son chilenas, creo que tienen una emotividad especial que me transporta a mi experiencia de ser extranjero en Londres. Hay una nostalgia en los temas que es potente, porque emociona y nunca es mamón. Eso, señores, es un gran logro. O sea, me parece que ante todo son hechas con Nueva York en el corazón.
Mención especial merece la chica de la banda, quien apoya la voz principal, una tal Francisca Benítez. Guapísima y con actitud. Nadie lograba sacarle los ojos de encima. De alguna forma son dos bandas, ya que ella perfectamente podría liderar su propio conjunto, quizá más rockero. Tiene estilo además de saber pararse sobre el escenario, ser linda y reírse con una margarita en cada mejilla.
En fin, creo que Nutria es excelente. Pop del bueno. Duradero. No será masivo, pero igual sonará en las radios. Por algo al final del concierto, repleto de caras conocidas de Campus Oriente y Lo Contador, como si el tiempo hubiese trasladado la escena unos 10 años en reversa, compré la polera de la banda. Al llegar a mi casa me la probé y descubrí que me quedaba chica. Musculosa. Voy a tener que usarla con la actitud pop de Nutria.

3 Comentarios:

  • At 6:37 PM, Blogger Mrs. Vértigo said…

    ¡Qué bueno que estuvo!
    Nutria se llama en verdad Cristián Torres.
    Y los otros Maestro son o eran: Claudio Torres y Joe Villablanca.
    En aquel tiempo yo toleraba a Maestro y sufría a Tazos (Diego Fernández y Felipe Mujica que también viven en NY hoy) que a veces los teloneaba. Una cosa muy ruidosa y conceptual.
    Una cosa chori es que cuando Maestro tocaba Cristián era el más piola, siempre de camisa café y zapatos como de abuelito, en cambio los otros dos -recuerdo- subían al escenario, Joe con abrigo de piel y Claudio con su pelo crespo indomable y su camisa psicodélica.
    La parafernalia no siempre es suficiente y a veces vale más un gesto honesto y simple de un tipo honesto y simple.
    Yo también compré una polera y el disco porque no lo tenía. Me gusta el giro desde lo conceptual y extraño ("experimental") a lo emocional y sincero. Quizás eso es la madurez cuando es buena.
    saludos,
    M.

     
  • At 9:42 AM, Blogger :::v::: said…

    Fue una noche notable. hacia ya un buen tiempo que no me sentia asi.

    Como se hara eso de ser emocionante sin ser mamon?

    mmm

    Abrazos Crisis!

    :::v:::

     
  • At 2:37 PM, Blogger AFA said…

    Me meto por aca para agregar algo sobre Nutria, a quien le escuché por primera vez su Marca de la Belleza (mi favorita, creo) hace un buen tiempo en un patio primaveral y luego en una fogata (aunque sin fogata) playera en un barrio de rusos mafiosos.
    A la Francisca Benitez la recuerdo desde hará ya casi unos diez años por las vecindades del Club de Jazz y me la vine a encontrar por aca casi desde el mismo tiempo en que me vine yo.
    Una vez en una especie de galería-espacio-galpon vi una pieza de vídeo arte, o más bien un corto documental, que se llama Sukkah y que trata de de los judíos ortodojos de Williamsburg y que me mató de veras. Tiene un humor y una sencillez emocionante. Deja la cámara fija como si no le importara nada pero siempre cosas increíbles pasan dentro de cada cuadro. Bueno, la cosa es que ese vídeo es de ella. Así que no sólo talento para la música tiene la chica.

     

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