Tardes de Cine

Ficciones, Mentiras e Ilusiones Ópticas de la Vida Real

14.8.05

Muere

Al final del primer día de rodaje de mi corto, aprovechamos con mi chica de ir al SANFIC. En un aro del rodaje, vimos que daban "Code 46" de Michael Winterbottom y como es un director cuyas películas suelen ser estrenadas en Chile en forma intermitente, parecía una buena opción. Sin embargo, al llegar al Hoyts La Reina, vimos que a la misma hora daban "Los Muertos" de Lisandro Alonso, un joven director argentino, minimalista, hijo de millonarios y premiado internacionalmente. Yo nunca había visto nada de Alonso, aunque en mi pasada por el Taller Colón 2004, tanto Michel Reilhac de ARTE Francia como Ilse Hughan de Hubert Bals, no paraban de elogiarlo (había estado ahí el 2002 o 2003) y casi dio para chistes entre los demás directores. Debo decir que "Los Muertos" es un peliculón. Poderosísima. Creo que jamás voy a sentir el impulso de hacer una película como ésa. Sin embargo, ya con el primer plano, un plano secuencia de diez minutos, húmedo, verde y con los depojos de una violencia brutal, me dejó despierto como si el resto del día en lugar de haberlo pasado de pie sufriendo en un set de filmación, lo hubiese pasado descansando para ese gran momento. De ahí en adelante la película no me perdió. Una sucesión de planos largos y mínimos en los que no ocurre gran cosa, pero que siempre están dominados por detalles que cautivan tu atención y a la vez perturban. La historia es ésta: Argentino Daneri (creo que se llamaba, puede ser también un personaje de Borges) queda libre, tras diez años preso por matar a sus hermanos. Decide viajar por un río en medio de la selva en busca de sus hijos. No es gran cosa, pero todo está contado con una precisión y una coherencia conceptual notable. A menudo la cámara panea, casi como si navegara, independiente del ritmo de la acción, quedando a veces atrás de los personajes que caminan para luego recapturarlos cuando sólo son un puntito y quedarse con ellos así, pequeños. También ocurre que a veces los personajes se mueven, ya sea para alejarse o acercarse, durante largos planos secuencias, sin que por ello el foco de la cámara cambie. Muy interesante y muy intenso. Como guinda en la torta, la película contiene una lucha cuerpo a cuerpo sobre el bote que aunque es de una bestialidad pasmosa, es también lo más parecido a un comentario filosófico condensado en una sola escena, que me ha tocado ver en bastante tiempo.
A la salida de la película, mi novia se quedó dormida y tuve que manejar de vuelta a mi casa. No manejaba hace más de un año. La ciudad me parecía más oscura que de costumbre y yo me sentía despierto, atento y vigilante de todo a mi alrededor. Erizado.

4 Comentarios:

  • At 1:29 PM, Blogger El señor K. said…

    Efectivamente, amigo, Argentino Daneri es el personaje que Borges sitúa en su relato El aleph.
    Y la película se lee prometedora, sobre todo porque me recordo a Aguirre, de Herzog, con eso de las alusiones a las travesías fluviales.
    Hasta Valdivia debe venirte a la memoria.
    En la semana, después de las siete, cualquier día menos el viernes, nos juntamos.

     
  • At 9:32 AM, Blogger crisis said…

    Argentino Vargas es éste, ahora que lo pienso.

     
  • At 10:48 AM, Anonymous alicia said…

    a mi me gusta la peli, por los tiempos sobre todo, por mirar como pasan las cosas y por los dialogos que se autodestruyen en el balbuceo. Y por el paisaje.Y, porque no, por la historia. Pero la foto? la camara? La camara hace bien poco, mas bien nada, que esta ok pero es simplemente una camara convencional, con composicion ultraclasica. La gracia esta en su pasividad, en que deja que las cosas pasen. Entonces, todos esos alejamientos acercamientos y recapturas, son solo accidentes naturales que ocurriran inevitablemente si dejas la camara andar frente a un evento. En una obsesion por la neutralidad, moral y cinematica, Alonso al final termina yendo a la convencion, porque, claro, la neutralidad no existe. Y la convencion, al menos, es mas silenciosa. Pero hay que asumir que es un fracaso como busqueda, que siempre es bueno, pero creo que el no lo asume como tal, aunque quizas un poco sí, si comparas Los Muertos con la peli anterior La libertad. En Los muertos hay un par de planos que hablan (cuando se baja de la camioneta xej y la camara se aleja) que en estos codigos neutros parecen errores, pero dejame vaticinar que apareceran mas y mas en sus pelis siguientes hasta que oh! redescubrira el lenguaje. Y lo habremos perdido.

     
  • At 3:57 PM, Blogger crisis said…

    No sé si la obsesión por la neutralidad significa no darse cuenta que ésa es una posición tan poco neutral como cualquier otra. Sobre la cámara, quizá tienes razón. Sólo debo concederle a Alonso que en el estado de extremo cansancio en que me encontraba, su peli me puso en un estado de alerta medio raro y no me molestaron sus errores. No sé si las películas deben ser perfectas además. A mí, que no soy ningún fan de esta estética y que tenía sospechas de lo que iba a ver, la peli me habló y desarmó todos mis prejuicios.

     

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